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Karla y Yo
Mi cumpleaños se acercaba y a mis 19 años de edad había tenido
emociones sexuales muy fuertes, primero me inicié en mi bisexualidad
con mi mejor amiga, y después gracias al brebaje lo hice con mis
hermanas menores, sólo de recordar esa noche se me pone mojadísima
la pucha, pero lo más maravilloso estaba por venir.Karla y yo nos
fuimos de vacaciones de fin de curso a Puerto Vallarta, aprovechando
que mi cumple se juntaba, uno se imagina que íbamos con familia o
algo, pero solo éramos Karla y yo por lo que las noches intimas iban
de la mano, a mi novio lo dejé un día antes y me despedí de él
dándole una mamada que después platicaré, se quedó obviamente picado,
pero según Karla así cuando regresara me iba a satisfacer de una
forma única.
Bueno, volviendo a las vacaciones, había mucha gente, de todas
partes del mundo como acostumbra en vacaciones estar Vallarta, pero
yo tenía una extraña fijación en Larisa, una chavita puertorriqueña
que acabábamos de conocer que venía con su hermano menor, ella tenía
mi edad, su piel era color café con leche y tenía unos hermosos ojos
miel claro, físicamente no pedía nada, los senos a su edad eran lo
mas interesante, y su bikini casi no dejaba nada a la imaginación.
Su hermano era negro, por lo que lo de bien dotado quedaba unido y
confirmado al verle la trusa de baño que traía, tenía 18 años y era
un toro. Bueno una de mis mas grandes fantasías ha sido tener sexo
con alguien de color, y aunque su hermano me pedía a gritos que le
mordiera la verga hasta que se acabara, Larisa sería la primera.
Esto pasó pues le confesé a Karla que Larisa me movía el tapete,
éramos abiertas, y ella decidió invitarlos a los dos y como regalo
de cumpleaños me iba a dar a Larisa. No había Karla sin su brebaje,
ella lo llevaba siempre como un varón lleva un condón en su cartera,
así que los invitamos y pusimos llubina en sus piñas coladas, en el
departamento solo yo, Karla y dos criaturas de color que no sabían
que iban a saciar nuestros instintos. Cuando el brebaje empezó a dar
efecto, Karla se llevo a Luigi a la parte de arriba con la excusa de
que iban a platicar algo, sabía que apenas subieran y Karla se iba a
comer la salchichota, por lo que yo también entré en acción.
"Qué calor hace aquí no crees" le dije a Larisa. "Sí, bastante"
respondió Me acerqué a ella y le puse mi mano en su pierna, ella
sólo me miró un poco, pero el brebaje ya la tenía bajo mi control,
inmediatamente le puse la otra mano en su seno y le dije: "vamos a
ver que podemos hacer para quitártelo, donde sientes calor en
especial" Tomó mi mano y la puso exactamente en su raja, le metí un
dedo por abajo del mini short que traía y ella soltó un pequeño
suspiro. "Ya veo", "parece que te tienes que desvestir para que se
te quite" Estaba tan caliente que no esperé a que se quitara la ropa,
yo misma le arranqué la camisa mientras la besaba en la boca, yo no
había tomado nada del brebaje pero me sentía como si me hubieran
dado 2 litros, estaba cumpliendo mi fantasía más grande.
Cuando las dos estábamos desnudas, nos pusimos en una posición en la
que mi vagina chocaba con la suya de frente, estábamos humedísimas y
nos sentíamos totalmente, le llegué a meter una parte de mis labios
vaginales en esa vagina tan deliciosa, no esperamos mucho y me pidió
que le hiciera el sexo oral, me agaché y decidí lamerle con la
puntita de mi lengua, ella se corrió instantáneamente pero eso no me
iba a detener. Le dije: "a ver si te ponemos piña colada en la raja
a la mejor se te baja la calentura" Le vacié el botecito en la raja
y me dediqué a limpiárselo con la lengua.
Después, no se si fue por instinto o por los movimientos que
hacíamos pero, quedamos en la posición de perrito, ella en cuatro
patas mostrandome sus dos huequitos y con sus senos firmes mirando
al suelo, yo estaba atrás y la calentura no esperaba, me empecé a
mover como si la estuviera penetrando, y mi vagina se resbalaba en
la revoltura de sus jugos, mis jugos y los restos de piña colada, me
movía involuntariamente con más y más fuerza hasta que me corrí de
una forma increíble la vista se me nubló y solo vi lucecitas, me
quedé dormida al lado de ella mientras ella me limpiaba con su boca,
tuve un sobreorgsamo ahí y al otro día cuando desperté solamente
estaba una nota de agradecimiento de los dos.
Karla me contó que con Luigi tuvo una noche fuertizimoa y que
incluso le había echo sexo anal, de sólo platicarnos la experiencia
nos pusimos calientes otra vez, y qué mejor manera de darle las
gracias a Karla por su regalo de cumpleaños que tener sexo con ella
y después confesarle que Gaby y Marijose habían tenido sexo conmigo
unas semanas antes. "Bueno Pao, eso quiere decir que vamos a
compartir mucho más que nuestra amistad y tu novio". Me dijo con una
sonrisa.
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